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Atemporal Ciencia y medicina 8 min read

Bioluminiscencia animal: 3500 especies que utilizan la química de la luciferina

Unas 3500 especies producen luz fría mediante la química de la luciferina-luciferasa, un mecanismo que ha evolucionado de forma independiente más de 50 veces. En las profundidades marinas, se estima que el 75 % de las criaturas poseen alguna forma de producción de luz, utilizándola para el camuflaje, la comunicación y la caza.

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Bioluminescent jellyfish displaying animal bioluminescence in dark ocean waters
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En las aguas completamente oscuras de las profundidades oceánicas, donde la luz solar nunca llega, se estima que el 75 % de las criaturas de aguas profundas poseen alguna forma de producción de luz[s]. La bioluminiscencia animal, es decir, la producción bioquímica de luz fría, ha evolucionado de manera independiente más de 50 veces a lo largo del árbol de la vida[s]. Se conocen aproximadamente 3500 especies que producen luz de esta manera, y es probable que muchas más permanezcan sin descubrir[s]. El fenómeno se remonta a unos 540 millones de años en el entorno marino[s], lo que lo convierte en una adaptación marina ancestral.

Cómo funciona la bioluminiscencia animal

A diferencia de una bombilla incandescente, que genera luz mediante calor, la bioluminiscencia animal produce luz únicamente a través de reacciones químicas. El proceso involucra dos componentes clave: una molécula emisora de luz llamada luciferina y una enzima llamada luciferasa que desencadena la reacción[s]. Cuando la luciferina reacciona con el oxígeno en presencia de la luciferasa, libera energía en forma de luz visible en lugar de calor.

Esta eficiencia es notable. Se ha reportado que la luciferasa de las luciérnagas tiene un rendimiento cuántico cercano al 88 %, lo que la hace excepcionalmente eficiente al convertir la energía de la reacción en luz con una mínima pérdida de calor[s]. En comparación, una bombilla incandescente desperdicia la mayor parte de su energía en forma de calor.

Los animales producen luz bioluminiscente de tres maneras[s]: a través de células especializadas dentro de sus cuerpos (intracelular), secretando sustancias químicas que reaccionan fuera de sus cuerpos (extracelular) o albergando bacterias bioluminiscentes en órganos dedicados (simbiótica). Los peces de aguas profundas suelen utilizar simbiontes bacterianos, mientras que las luciérnagas y las medusas generan luz dentro de sus propias células.

¿Por qué los animales producen luz?

Los organismos bioluminiscentes utilizan su luz para evadir depredadores, atraer presas y comunicarse con su propia especie[s]. Las luciérnagas intercambian destellos durante el cortejo, y cada especie emplea un patrón de tiempo único para evitar confusiones. Algunas hembras de luciérnagas del género Photuris explotan este sistema imitando los patrones de destello de otras especies para atraer a los machos y luego matarlos y devorarlos[s].

En las profundidades marinas, la bioluminiscencia animal sirve como camuflaje mediante la contrailuminación: peces y calamares proyectan luz hacia abajo para igualar el tenue resplandor proveniente de arriba, volviéndose invisibles para los depredadores que se encuentran debajo[s]. Otros utilizan la luz como «alarma antirrobo», destellando cuando son perturbados para atraer a depredadores más grandes que podrían comerse al atacante[s].

Selección de colores

Muchas especies marinas producen luz azul o verde, que penetra eficientemente en el agua de mar, mientras que los organismos terrestres suelen emitir tonos amarillos o verdes[s]. Los peces dragón de aguas profundas son una excepción: emiten luz roja que solo puede ser detectada por otros peces dragón[s].

Aplicaciones médicas

Los investigadores han aprovechado la bioluminiscencia animal para la investigación del cáncer. Científicos de la Escuela de Medicina Keck de la USC desarrollaron el ensayo Matador utilizando luciferasas de crustáceos y camarones de aguas profundas[s]. La prueba detecta la muerte de células cancerosas en tan solo 30 minutos[s]. El laboratorio ha desarrollado más de 75 líneas celulares cancerosas que expresan luciferasas marinas para avanzar en inmunoterapias celulares, incluyendo células CAR-T de próxima generación[s].

La terapia fotodinámica mediada por bioluminiscencia (BL-PDT, por sus siglas en inglés) se estudia como otra aplicación para el tratamiento del cáncer. Al utilizar fuentes de luz bioluminiscente internas en lugar de láseres externos, los investigadores buscan activar fotosensibilizadores dentro del microambiente tumoral y superar los límites de penetración tisular de las terapias convencionales basadas en luz[s].

La bioquímica de la bioluminiscencia animal

La bioluminiscencia animal sigue una lógica química recurrente a pesar de haber evolucionado de manera independiente docenas de veces. La reacción comúnmente implica la oxidación de un sustrato (luciferina) por una enzima (luciferasa), y a menudo procede a través de un intermediario peróxido de alta energía que se descompone en un producto en estado excitado (oxiluciferina)[s]. Este estado excitado regresa al estado fundamental emitiendo un fotón.

Se han identificado más de 40 vías distintas de bioluminiscencia, cada una con luciferinas y luciferasas específicas[s]. La convergencia repetida en la oxidación y descarboxilación demuestra que muchos sistemas evolucionados de manera independiente llegaron a una química similar para producir luz[s].

Sistema de D-luciferina (escarabajos)

La luciferasa de las luciérnagas (aproximadamente 60 kDa) cataliza la oxidación dependiente de ATP de la D-luciferina[s]. La reacción requiere Mg2+ como cofactor. La D-luciferina sufre adenilación, formando un complejo luciferasa-luciferina-AMP que reacciona con el oxígeno molecular. La oxiluciferina resultante en estado excitado emite luz amarillo-verdosa (pico ~560 nm) al regresar al estado fundamental, liberando CO2 y AMP como subproductos.

Se ha reportado que la luciferasa de las luciérnagas tiene un rendimiento cuántico del 88 % (±25 %)[s], excepcional entre los sistemas bioluminiscentes. Esta eficiencia surge de una arquitectura enzimática optimizada que minimiza las vías de desactivación no radiativa.

Sistema de coelenterazina (organismos marinos)

Las luciferasas dependientes de coelenterazina, incluyendo Renilla (36 kDa) y Gaussia (20 kDa), y el sistema relacionado NanoLuc (19 kDa), no requieren ATP y dependen del oxígeno para la producción de luz[s]. La oxidación procede a través de un intermediario dioxetanona, con picos de emisión entre 450-500 nm (azul-verde). La luciferasa de Gaussia, secretada por copépodos, demuestra una estabilidad térmica y una tasa catalítica excepcionales, lo que la hace valiosa para aplicaciones como reportero.

Sistema de dinoflagelados

La reacción de los dinoflagelados sigue siendo poco comprendida a pesar de décadas de estudio. La producción de luz en estos plancton unicelular ocurre dentro de orgánulos llamados escintilones. La estimulación mecánica desencadena una cascada de señalización que involucra proteínas G y canales iónicos TRP, lo que lleva a un influjo de protones que reduce el pH de los escintilones por debajo de 6[s]. El cambio de pH libera la luciferina de su proteína de unión, permitiendo su oxidación por la luciferasa. Todo el proceso, desde el estímulo hasta el destello, toma aproximadamente 15 milisegundos[s].

Orígenes evolutivos

Una hipótesis sugiere que la bioluminiscencia animal evolucionó como un mecanismo para desintoxicar especies reactivas de oxígeno cuando la atmósfera terrestre se enriqueció en oxígeno[s]. Los organismos tempranos incapaces de procesar el oxígeno de manera productiva desarrollaron reacciones de oxidación que lo eliminaban, produciendo luz como efecto secundario. Posteriormente, la selección natural reutilizó esta química para la comunicación, la defensa y la depredación.

En los copépodos Metridinidae, la capacidad de bioluminiscencia se ve facilitada por la duplicación del gen de la luciferasa[s]. Estudios de Metridia lucens revelan una diversidad genética inesperadamente alta dentro de las familias de genes de luciferasa, con evidencia de selección purificadora que mantiene secuencias funcionales. Este patrón sugiere una fuerte presión selectiva sobre los rasgos relacionados con la bioluminiscencia a lo largo del tiempo evolutivo.

Investigación y aplicaciones médicas

Las luciferasas de copépodos pueden ofrecer ventajas sobre la luciferasa de luciérnaga en aplicaciones de biología celular: independencia del ATP, alta capacidad de secreción, alta actividad enzimática bajo condiciones experimentales comparables y estabilidad en condiciones fisiológicas[s]. El ensayo Matador, desarrollado utilizando luciferasas de crustáceos de aguas profundas, logra sensibilidad a nivel de célula única para detectar la muerte de células cancerosas[s]. Los investigadores han utilizado este sistema para desarrollar más de 75 líneas celulares cancerosas con el fin de probar inmunoterapias celulares y células CAR-T de próxima generación[s].

La transferencia de energía por resonancia de bioluminiscencia (BRET, por sus siglas en inglés) permite la transferencia no radiativa de energía desde donadores de luciferasa a aceptores fluorescentes dentro de una proximidad de aproximadamente 10 nm[s]. Esta propiedad sustenta la terapia fotodinámica mediada por bioluminiscencia (BL-PDT), que se explora para activar fotosensibilizadores desde dentro del microambiente tumoral[s] y superar los límites de penetración tisular que restringen las terapias convencionales basadas en luz.

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Fuentes