Crimen Real 12 min de lectura

El auge de la justicia por suscripción: cómo las apps de policía privada están reemplazando al 911

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Profesional de seguridad usando apps de policía privada en un teléfono inteligente
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Apr 19, 2026
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Cuando usted marca el 911, el reloj comienza a correr. En ciudades de todo Estados Unidos, ese tiempo es más largo de lo que la mayoría imagina. Los servicios médicos de emergencia tardan un promedio de siete minutos en llegar a zonas urbanas, pero en áreas rurales ese número supera los catorce minutos[s]. En algunas emergencias, esos minutos adicionales pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Una nueva industria ha surgido para llenar ese vacío: las apps de policía privada prometen seguridad bajo demanda, para quienes puedan pagarla.

Las apps de policía privada irrumpen en el mercado

El panorama de la seguridad personal cambió drásticamente cuando la app Citizen lanzó su servicio de suscripción Protect en 2021. Por veinte dólares al mes, los usuarios obtenían acceso a un botón “Contactar agente” que los conectaba con operadores de seguridad capacitados[s]. La empresa promocionó el servicio para momentos en los que los usuarios “quizá no quieran ser vistos llamando al 911”. Tras probarlo con más de cien mil usuarios en fase beta, Citizen lo hizo disponible en todo el país. Las apps de policía privada como esta están transformando el acceso a la seguridad.

El concepto ganó impulso. En febrero de 2025, una startup llamada Protector lanzó lo que su asesor Nikita Bier describió como “Uber con armas”[s]. La app permite a usuarios en Nueva York y Los Ángeles contratar profesionales de seguridad armada, todos ellos activos o exmiembros de fuerzas del orden, militares o fuerzas especiales[s]. El servicio mínimo es de cinco horas a seiscientos veintinueve dólares.

Bond, otro actor en este espacio, se presenta como un “Concierge de Seguridad Personal las 24 horas”, con agentes que incluyen exmiembros del FBI y del Departamento de Seguridad Nacional[s]. Estas apps de policía privada comparten una premisa común: los sistemas de seguridad pública están fallando, y ofrecen una alternativa.

La crisis detrás de la oportunidad

El crecimiento de estas apps de policía privada coincide con una presión documentada sobre los sistemas de emergencia tradicionales. Según un análisis de la Facultad de Derecho de Stanford, el aumento en el volumen de llamadas y la grave escasez de personal están afectando a los centros de emergencia en más de la mitad de los estados de Estados Unidos[s]. San Francisco redujo su meta interna de respuesta a llamadas, pasando de atender el noventa por ciento en diez segundos a solo el ochenta y cinco por ciento.

Este vacío no ha pasado desapercibido en barrios con recursos. En Chicago, los residentes del barrio Bucktown contrataron una fuerza de seguridad privada armada tras perder la confianza en el liderazgo de la ciudad ante el aumento de robos de autos y homicidios[s]. El distrito de Buckhead en Atlanta lanzó patrullajes privados financiados por policías fuera de servicio, con un costo anual de quinientos setenta y cinco mil dólares, y la Coalición de Buckhead donó doscientos cincuenta mil dólares para el esfuerzo[s].

Un historial preocupante

Las empresas detrás de las apps de policía privada han enfrentado serias críticas. El director ejecutivo de Citizen, Andrew Frame, ordenó a su equipo publicar una recompensa de treinta mil dólares por información que llevara a la captura de alguien a quien creía responsable de un incendio forestal en Los Ángeles[s]. La oficina del sheriff de Los Ángeles calificó la medida como potencialmente “desastrosa”. El hombre fue posteriormente exonerado.

Citizen también probó una fuerza de seguridad privada en Los Ángeles, con vehículos de marca que se asemejaban a los SUV de las fuerzas del orden. El proyecto piloto se abandonó rápidamente tras la reacción negativa del público. Entre los primeros inversionistas de la empresa se encuentra Peter Thiel, el capitalista de riesgo y cofundador de Palantir[s].

Se consolida un sistema de dos niveles

Defensores de las libertades civiles han alertado sobre las consecuencias de esta tendencia. Matthew Guariglia, de la Electronic Frontier Foundation, declaró a CBS News que apps como Citizen representan “una autopista digital para el perfilamiento racial“, otorgando a los usuarios “el poder de decidir quién es y quién no es sospechoso, y quién pertenece a su comunidad”[s].

El panorama global ofrece una visión de hacia dónde podría dirigirse Estados Unidos. Más de cuarenta países, incluyendo a Estados Unidos, tienen ahora más trabajadores de seguridad privada que agentes de policía públicos[s]. En Reino Unido, en 2015 se empleaban doscientos treinta y dos mil guardias privados, en comparación con ciento cincuenta y un mil policías. The Guardian estimó que el mercado global de servicios de seguridad privada ascendía a ciento ochenta mil millones de dólares en 2017.

El mercado de servicios de seguridad privada residencial sigue expandiéndose rápidamente. Analistas del sector proyectan un crecimiento anual cercano al diez por ciento, alcanzando los ocho mil millones de dólares para 2030[s]. Este crecimiento es impulsado por lo que los analistas describen como “mayores preocupaciones por la seguridad personal, la protección de la propiedad y la creciente necesidad de un sentido de seguridad”.

Quienes pueden costear las apps de policía privada o fuerzas de seguridad vecinales tendrán acceso a respuestas rápidas y protección personal. Quienes no puedan, seguirán esperando a servicios públicos sobrecargados. El mercado de la seguridad está en auge, pero la distribución de esa seguridad depende cada vez más del ingreso, no de la ciudadanía.

Los datos revelan un sistema bajo presión. Un estudio de 1,8 millones de encuentros médicos de emergencia encontró que las unidades de servicios médicos de emergencia (EMS, por sus siglas en inglés) tardan un promedio de siete minutos desde la llamada al 911 hasta llegar al lugar en zonas urbanas[s]. En entornos rurales, el tiempo medio de respuesta supera los catorce minutos, y casi uno de cada diez casos espera casi media hora por los primeros respondedores. Estos retrasos crean una oportunidad para las apps de policía privada que prometen intervención más rápida.

Apps de policía privada y sus modelos de negocio

El servicio Protect de Citizen, lanzado en agosto de 2021 tras probarse con más de cien mil usuarios en fase beta, opera con una suscripción mensual de diecinueve dólares con noventa y nueve centavos[s]. El servicio incluye un botón “Contactar agente” para conectarse directamente con operadores de seguridad, un modo Protect que utiliza inteligencia artificial para monitorear sonidos de angustia, y conexión automática con agentes si los usuarios no responden a las alertas.

La app Protector opera con un modelo diferente. Lanzada en febrero de 2025 en Nueva York y Los Ángeles, permite contratar bajo demanda personal de seguridad armada[s]. El compromiso mínimo es de cinco horas a seiscientos veintinueve dólares, con membresías anuales disponibles por ciento veintinueve dólares adicionales que incluyen “evaluaciones personalizadas de amenazas”[s]. Todos los profesionales de seguridad son descritos como miembros activos o veteranos de fuerzas del orden, militares o fuerzas especiales. La empresa también anunció Patrol, una app hermana que permitirá a los barrios financiar colectivamente patrullajes de seguridad continuos.

Bond ofrece un modelo basado en suscripción con agentes provenientes de agencias federales de aplicación de la ley, incluyendo exmiembros del FBI y del Departamento de Seguridad Nacional[s]. El servicio se presenta como “seguridad personal para todos”, aunque los detalles de precios sugieren que ese “todos” conlleva barreras económicas significativas.

La crisis de infraestructura del 911

Un análisis de la Facultad de Derecho de Stanford sobre el sistema 911 documenta los problemas estructurales que impulsan la demanda de alternativas como las apps de policía privada. La escasez de personal afecta a los centros de emergencia en más de la mitad de los estados de Estados Unidos[s]. En San Francisco, la falta de personal obligó a la ciudad a reducir su meta de tiempo de respuesta, pasando de atender el noventa por ciento de las llamadas en diez segundos a solo el ochenta y cinco por ciento. La profesión sufre alta rotación, agotamiento y está clasificada como trabajo “administrativo” en lugar de “servicio de protección”, lo que afecta salarios y beneficios.

Investigaciones citadas en el análisis de Stanford muestran que la información inexacta en los despachos contribuye a incidentes con uso de la fuerza. Los agentes tienen significativamente más probabilidades de disparar cuando reciben información engañosa sobre si un sujeto está armado. Las apps de policía privada se promocionan implícitamente como una alternativa a este sistema defectuoso.

Seguridad privada a nivel vecinal

La tendencia va más allá de las apps de policía privada e incluye seguridad privada a escala barrial. El barrio Bucktown de Chicago creó una asociación vecinal y contrató una fuerza de seguridad privada armada ante el aumento de la criminalidad violenta[s]. Beverly Hills contrató dos empresas de seguridad privada tras un asesinato de alto perfil y una serie de robos con allanamiento.

El distrito de Buckhead en Atlanta lanzó un programa de patrullaje privado anual de quinientos setenta y cinco mil dólares, utilizando policías fuera de servicio del Departamento de Policía de Atlanta[s]. La Fundación de Policía de Atlanta donó tres patrullas para el programa, y la Coalición de Buckhead aportó doscientos cincuenta mil dólares. Los agentes en estos patrullajes conservan plenos poderes de arresto y llevan teléfonos dedicados para contacto directo de negocios y residentes participantes.

Controversias corporativas y preocupaciones por las libertades civiles

Citizen tiene un historial marcado por la polémica. En mayo de 2021, el director ejecutivo de la empresa, Andrew Frame, ordenó a su equipo publicar una recompensa de treinta mil dólares vinculada a un sospechoso de incendio forestal en Los Ángeles[s]. Mensajes internos en Slack obtenidos por NBC News mostraban a Frame escribiendo “ENCUENTREN A ESTE M—–” y “Este tipo es el demonio”. El individuo señalado fue posteriormente exonerado, y la oficina del sheriff calificó la acción como potencialmente “desastrosa”.

La empresa también probó una fuerza de seguridad física en Los Ángeles, con vehículos de marca que se asemejaban a los SUV de las fuerzas del orden. Citizen se asoció con Los Angeles Professional Security, que se describe como proveedor de “policía por suscripción”[s]. El proyecto piloto terminó tras críticas generalizadas.

Matthew Guariglia, de la Electronic Frontier Foundation, caracterizó a apps como Citizen como “una autopista digital para el perfilamiento racial[s]. La preocupación es que estas plataformas otorgan a los usuarios el poder de decidir quién parece “sospechoso” según sus propios prejuicios, y esas designaciones pueden desencadenar respuestas en el mundo real.

El contexto global y la trayectoria del mercado

Estados Unidos no es el único país que experimenta este cambio. Más de cuarenta países tienen ahora más trabajadores de seguridad privada que agentes de policía públicos, según un análisis de The Guardian[s]. En Reino Unido, en 2015 se empleaban doscientos treinta y dos mil guardias privados, en comparación con ciento cincuenta y un mil policías. The Guardian estimó que el mercado global de servicios de seguridad privada ascendía a ciento ochenta mil millones de dólares en 2017.

Análisis de mercado proyectan que el segmento de servicios de seguridad privada residencial crecerá a una tasa anual compuesta del 9,8 por ciento, pasando de 4,62 mil millones de dólares en 2024 a ocho mil millones para 2030[s]. Norteamérica representó aproximadamente el cincuenta y ocho por ciento de los ingresos globales de este segmento en 2024, con Estados Unidos acaparando el setenta y cinco por ciento del mercado norteamericano.

Amazon Ring, que permite la vigilancia a través de cámaras en timbres y la app Neighbors, representa otra dimensión de esta privatización. Tras presión sostenida de organizaciones de libertades civiles como Mozilla y la Electronic Frontier Foundation, Ring puso fin a su política de permitir que la policía solicitara directamente imágenes de video a los usuarios[s]. El cambio se produjo tras críticas de que estas asociaciones “conducen a niveles desproporcionados de vigilancia policial en comunidades marginadas”.

La realidad emergente de dos niveles

La proliferación de apps de policía privada y servicios de seguridad por suscripción crea un sistema donde los tiempos de respuesta y los niveles de protección están correlacionados con el ingreso. Con veinte dólares al mes por Citizen Protect o seiscientos veintinueve dólares por cinco horas de seguridad armada a través de Protector, estos servicios siguen siendo inaccesibles para la mayoría de los estadounidenses.

La pregunta es si el crecimiento de alternativas privadas como las apps de policía privada desviará la inversión de los sistemas públicos. La congresista de Misuri Cori Bush llamó la atención sobre esta dinámica cuando defendió gastar setenta mil dólares en seguridad personal mientras apoyaba la reducción de los presupuestos policiales[s]. Declaró: “Tengo seguridad privada porque mi vida vale la pena en este planeta en este momento”. La implicación es que no todas las vidas reciben la misma protección.

Las apps de policía privada no van a desaparecer. Las condiciones del mercado que impulsan su crecimiento, incluyendo servicios públicos sobrecargados y persistentes preocupaciones por la seguridad, no muestran señales de disminuir. Lo que queda por determinar es si estos servicios complementarán la seguridad pública o acelerarán su declive hacia un bien de lujo.

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