Europa no quería esta guerra. Sus alianzas quizá no le permitan mantenerse al margen.
Una semana después del inicio de la campaña americano-israelí contra Irán, Europa insiste en no ser parte del conflicto. Las estructuras de alianza, la exposición energética y las advertencias iraníes sugieren que esa distinción es más difícil de mantener de lo que parece.
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