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Atemporal Ciencia y medicina 13 min read

Fisiología del atleta envejecido: El notable caso de Vardy a los 39 años

La investigación sitúa el pico de velocidad en el fútbol alrededor de los 25,7 años, con un declive a partir de los 32. Jamie Vardy, con 39 años y aún marcando goles en la Serie A, ilustra cómo la gestión de la carga y el entrenamiento sostenido pueden ayudar a algunos atletas a prolongar sus carreras más allá de la curva habitual.

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Football player demonstrating aging athlete physiology through continued athletic performance
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Jamie Vardy tiene 39 años. Ha marcado seis goles esta temporada con el Cremonese de la Serie A.[s] Según un estudio de 2025 que analizó datos de GPS de futbolistas profesionales, el pico de velocidad se alcanza a los 25,7 años, el de explosividad a los 26, y los jugadores mayores de 32 muestran un declive medible en acciones de alta intensidad y explosivas.[s] Esto sitúa a Vardy unos 13 años por encima del pico de velocidad identificado en el estudio. Comprender cómo ha desafiado esta curva requiere un análisis profundo de la fisiología del atleta envejecido.

Por qué los atletas pierden velocidad: La explicación sencilla

Los músculos contienen dos tipos principales de fibras. Las fibras de contracción lenta impulsan actividades de resistencia: caminar, trotar, esfuerzo sostenido. Las fibras de contracción rápida impulsan movimientos explosivos: esprintar, saltar, cambios rápidos de dirección.[s] Esta distinción es clave en la fisiología del atleta envejecido.

El problema para los futbolistas es que las fibras de contracción rápida envejecen más rápido que las de contracción lenta. La velocidad al esprintar y la capacidad de salto disminuyen drásticamente en los 30 y 40 años, mientras que la resistencia al caminar se mantiene estable durante mucho más tiempo.[s] Una persona de 70 años puede caminar kilómetros, pero le cuesta esprintar para cruzar un estacionamiento. El mismo principio se aplica a un delantero de 35 años que intenta superar a los defensores con velocidad.

El fútbol exige precisamente las capacidades que el envejecimiento afecta primero: aceleración, velocidad máxima, giros explosivos, esprints repetidos con mínima recuperación. Los datos de seguimiento por GPS de 5.203 actuaciones en partidos confirman este patrón: la resistencia se mantiene relativamente estable con la edad, pero las acciones de alta intensidad y explosivas disminuyen significativamente después de los 32 años.[s]

La curva del envejecimiento en el fútbol

Investigadores analizaron datos de rendimiento en partidos de 98 futbolistas profesionales masculinos de entre 18 y 39 años, utilizando el sistema de seguimiento por GPS Catapult.[s] Encontraron edades pico claras para diferentes capacidades físicas:

  • La velocidad alcanzó su máximo a los 25,7 años
  • La resistencia alcanzó su máximo a los 24,8 años
  • La explosividad alcanzó su máximo a los 26 años[s]

Los jugadores de entre 17 y 26 años demostraron el mayor rendimiento físico general. Después de los 32, los declives se hicieron notorios en aceleración, desaceleración y cambios de dirección. El equilibrio y la propiocepción también pueden deteriorarse con la edad, afectando la coordinación necesaria para movimientos rápidos.

La explicación biológica involucra tanto el corazón como los músculos. El VO2 máx, la medida estándar de la capacidad aeróbica, disminuye aproximadamente un 10 % por década en personas sedentarias.[s] En atletas entrenados, el declive es más lento, pero sigue presente.

Cómo Vardy desafió los datos

Vardy reconoce que la fisiología del atleta envejecido se aplica en su caso. «Física y mentalmente, el fútbol es un infierno», declaró en una entrevista de mayo de 2026. «Es un desgaste tremendo para el cuerpo y la mente, así que solo quiero olvidarme por completo».[s]

Su estrategia combinó varios elementos. Cuando le preguntaron sobre su retiro de la selección inglesa tras el Mundial de 2018, respondió: «En ese momento, después del Mundial, solo quería proteger [mis piernas] lo más posible, alargar mi carrera en el club, y como sigo en activo, obviamente fue la decisión correcta».[s]

Reducir sus compromisos internacionales disminuyó significativamente su carga anual de partidos. Los parones por selecciones, que antes implicaban viajes adicionales, campos de entrenamiento y partidos competitivos, se convirtieron en períodos de recuperación. La aritmética de la fisiología del atleta envejecido favorece a quienes acumulan menos desgaste.

Vardy también adoptó una mentalidad a corto plazo. «Soy muy de vivir el día a día, dormir y ver qué trae el mañana. Siempre he sido así».[s] Esta mentalidad evita la carga psicológica de proyectar el declive, permitiendo enfocarse en el rendimiento inmediato en lugar de pensar en el final de la carrera.

Cuando le preguntaron si otro jugador de ligas menores podría replicar su trayectoria, Vardy fue contundente: «Creo que, por suerte, yo era un poco un bicho raro. No creo que vuelva a pasar, pero me pasó a mí y fue trabajo duro».[s]

Lo que dice la investigación sobre los casos excepcionales

Los atletas máster, aquellos que continúan entrenando y compitiendo más allá de los límites habituales de una carrera, muestran una notable preservación fisiológica. Estudios sobre atletas máster de resistencia revelan que el entrenamiento continuo limita el declive del VO2 máx a entre un 5 % y un 7 % por década después de los 45 años, en comparación con el 10 % en poblaciones sedentarias.[s]

El caso más llamativo involucró a un corredor español de 81 años que estableció el récord mundial en la carrera de 50 km para la categoría de 80+ en 2025. Su VO2 máx midió 52,8 mL/kg/min, lo que los autores describieron, según su conocimiento, como el valor más alto registrado en octogenarios y equivalente al percentil 70 para hombres sanos de entre 20 y 30 años.[s]

¿Cómo es esto posible? Atletas máster con una edad promedio de 67 años pueden exhibir valores de VO2 máx comparables a los de adultos sanos tres décadas más jóvenes.[s] El patrón clave es el entrenamiento sostenido, en lugar de largos períodos de inactividad seguidos de un intento tardío de recuperación.

La contrapartida

El enfoque de Vardy requirió sacrificios. Su título de la Premier League con el Leicester llegó en 2016. Optó por alargar su carrera en el club en lugar de buscar más honores internacionales, menos partidos en lugar de la máxima gloria. Vardy dijo que su cuerpo decidiría cuándo retirarse: «Siempre he dicho que cuando las piernas me digan que es suficiente, ese será el día. Afortunadamente, estos chicos [golpea sus piernas] todavía me dicen que están bien por ahora».[s]

No todos los jugadores harían ese intercambio. Pero entender la fisiología del atleta envejecido aclara el cálculo: el pico es breve, el declive es seguro, y cómo se gestione la caída determinará cuánto tiempo se permanezca en el campo.

La base molecular del declive atlético

Comprender la fisiología del atleta envejecido a nivel celular revela por qué la capacidad explosiva se deteriora antes que la resistencia. El músculo esquelético humano contiene dos tipos principales de fibras, diferenciadas por la expresión de isoformas de la cadena pesada de miosina (MHC). Las fibras de tipo I (contracción lenta) expresan MHC I y potencian actividades aeróbicas sostenidas. Las fibras de tipo II (contracción rápida) expresan las isoformas MHC IIa y MHC IIx y generan contracciones rápidas y de alta fuerza.[s]

Un estudio pionero con biopsias en 91 velocistas masculinos de entre 18 y 84 años encontró que el área transversal de las fibras de tipo I no cambiaba con la edad, mientras que las fibras de tipo II mostraban una reducción significativa (P < 0,001).[s] Con la edad, aumentó el contenido de MHC I (P < 0,01) y disminuyó el de la isoforma MHC IIx (P < 0,05), lo que indica un cambio hacia perfiles contráctiles más lentos.[s]

Investigadores coreanos identificaron 20 marcadores de metilación del ADN en el músculo esquelético pectoral mayor de muestras de autopsias surcoreanas que predecían la edad con un error absoluto medio de 3,797 años en una plataforma de validación.[s] Cuatro de estos marcadores involucran genes vinculados a la disfunción mitocondrial, la principal firma encontrada en pacientes con sarcopenia.[s] El reloj epigenético aporta evidencia molecular de que el envejecimiento del músculo esquelético tiene firmas epigenéticas medibles.

Los datos de GPS: Cuantificando la curva del envejecimiento en el fútbol

Un estudio de 2025 sobre la fisiología del atleta envejecido en el fútbol profesional analizó 5.203 actuaciones en partidos de 351 encuentros oficiales con 98 jugadores masculinos de entre 18 y 39 años.[s] Utilizando el sistema Catapult VECTOR7 con GPS, acelerómetros y giroscopios, los investigadores midieron la distancia recorrida a diferentes umbrales de intensidad, acciones explosivas (saltos, aceleraciones, desaceleraciones, cambios de dirección) y métricas de resistencia.

El agrupamiento K-means identificó las edades de máximo rendimiento:

  • Capacidades de velocidad: 25,7 años (IC 25,3-26,1)
  • Resistencia y variables explosivas: 24,8 años (IC 24,4-25,3)
  • Aceleración, desaceleración y COD: 26 años (IC 25,7-26,3)[s]

Los jugadores mayores de 32 años experimentaron declives significativos en la distancia recorrida a más de 25 km/h, a más de 30 km/h, la potencia metabólica superior a 55 W/kg y la velocidad máxima.[s] La distancia total y la distancia relativa (m/min), indicadores de resistencia, no mostraron un declive significativo relacionado con la edad. Este patrón asimétrico refleja el envejecimiento diferencial de los tipos de fibra.

Limitación central vs. periférica

El declive del VO2 máx involucra tanto el gasto cardíaco como la extracción periférica de oxígeno. En adultos jóvenes, aproximadamente el 77 % de la limitación del VO2 máx es central (cardíaca) y el 23 % periférica (muscular). En adultos mayores, esto cambia a aproximadamente un 56 % central y un 44 % periférico.[s]

El músculo esquelético extrae aproximadamente el 80 % del oxígeno entregado en esfuerzo máximo en adultos jóvenes. A los 75-80 años, esta cifra cae a aproximadamente el 60 %.[s] El declive periférico refleja sarcopenia, rarefacción capilar, pérdida de densidad mitocondrial y mayores distancias de difusión, todos componentes de la fisiología del atleta envejecido.

El equilibrio y la propiocepción, los sistemas neurales que subyacen al movimiento coordinado, también se degradan con la edad. Esto afecta más a la capacidad de cambio de dirección, crítica en el fútbol, que a la velocidad en línea recta.

La estrategia de gestión de carga de Vardy

Vardy se retiró de la selección inglesa tras el Mundial de 2018, citando explícitamente la extensión de su carrera. «En ese momento, después del Mundial, solo quería proteger [mis piernas] lo más posible, alargar mi carrera en el club, y como sigo en activo, obviamente fue la decisión correcta».[s]

La justificación fisiológica es sencilla: menos partidos y campos de entrenamiento significan menos exposiciones de alta intensidad y más ventanas de recuperación. Su retiro internacional redujo su carga potencial anual de partidos y los viajes asociados.

La autovaloración de Vardy es franca: «Creo que, por suerte, yo era un poco un bicho raro. No creo que vuelva a pasar, pero me pasó a mí y fue trabajo duro».[s] El término «bicho raro» probablemente engloba una combinación de genética favorable, adaptaciones al entrenamiento y gestión estratégica de la carga.

El entrenamiento preserva la función: Los datos de los velocistas

El estudio con biopsias en velocistas de entre 18 y 84 años ofrece el contrapunto crítico a las narrativas de declive. Aunque estos atletas experimentaron la típica reducción del tamaño de las fibras rápidas relacionada con la edad y el cambio hacia isoformas de MHC más lentas, las características musculares se preservaron a un nivel elevado en los corredores de mayor edad, «subrayando el impacto favorable del ejercicio de velocidad en el músculo envejecido».[s]

Este hallazgo es central en la fisiología del atleta envejecido: el entrenamiento continuo no evita los cambios en los tipos de fibra, pero puede preservar las características musculares a un nivel elevado en velocistas mayores.[s] El punto práctico es más limitado que «detener el envejecimiento»: el entrenamiento parece preservar la función dentro de las fibras que permanecen.

Los límites extremos: Casos de estudio de atletas máster

Un corredor español de 81 años estableció el récord mundial en la carrera de 50 km para la categoría de 80+ en 2025 (4h47m39s). Las pruebas fisiológicas revelaron un VO2 máx de 52,8 mL/kg/min, que los autores describieron, según su conocimiento, como el valor más alto registrado en octogenarios.[s]

Como referencia, un declive del 5 % al 7 % por década en el VO2 máx es característico de los atletas máster de resistencia mayores de 45 años.[s] Las personas sedentarias declinan aproximadamente un 10 % por década.[s] El VO2 máx del corredor de 81 años equivalía al percentil 70 para hombres sanos de entre 20 y 30 años.[s]

Los atletas máster con una edad promedio de 67 años pueden exhibir valores de VO2 máx comparables a los de adultos sanos tres décadas más jóvenes.[s] La brecha entre las trayectorias de envejecimiento entrenadas y no entrenadas no es incremental, sino categórica.

Implicaciones para la gestión de la carrera

Los datos sugieren varios principios para alargar las carreras en deportes dependientes de la velocidad:

  1. El pico de rendimiento físico se alcanza alrededor de los 25-26 años; el declive es inevitable, pero su ritmo es modificable
  2. La gestión de la carga, reduciendo la exposición total a partidos, puede ralentizar la degradación acumulativa
  3. El entrenamiento continuo de alta intensidad preserva mejor la función de las fibras de contracción rápida que el desentrenamiento
  4. El cambio de perfiles de fibra de tipo II a tipo I no puede prevenirse, solo atenuarse

El rendimiento actual de Vardy a los 39 años representa un caso práctico de prueba para estos principios. Vardy dijo que su cuerpo decidiría cuándo retirarse: «Siempre he dicho que cuando las piernas me digan que es suficiente, ese será el día. Afortunadamente, estos chicos [golpea sus piernas] todavía me dicen que están bien por ahora».[s]

Entender la fisiología del atleta envejecido no garantiza la longevidad, pero aclara las contrapartidas. El pico es breve. El declive es seguro. El ritmo de la caída es la única variable bajo control parcial.

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Fuentes